No se puede reflexionar mejor: David Maeztu en su «El Ban Day de Meneame como alegoría del Derecho».
Y ahora aplicado a los políticos 2.0: Max Weber explicó en Economía y Sociedad cómo el nacimiento de la sociedad industrial generó un nuevo modelo de parlamentario que no estaba obligado a seguir las instrucciones o mandatos de sus electores, como sucedía gremialmente. Nació así la representación libre. Si cada transición de modelo económico ha generado un nuevo sistema de representación, no puede descartarse que estemos ante la muerte de la representación libre.
Imaginemos un código informático que extraiga y publique la siguiente información online, libremente accesible y bien estructurada: El patrimonio, ingresos, la clase en la que viajan, los restaurantes a los que van, con quiénes comen, quiénes pagan la comida, quién paga sus viajes, sus vacaciones, las prestaciones de servicio que reciben, los bienes inmuebles y muebles usados por los concejales, los alcaldes, los miembros del ejecutivo, y los parlamentarios autonómicos, estatales y europeos. Tiene su lógica que toda esa información estuviese online a disposición de quienes les pagamos sus sueldos.
Personalmente y tras imaginar ese código, me produce pereza mental pensar en esa política 2.0 de unas cuantas redes sociales y tweeters atendidos o no por ayudantes, a la que todos los políticos se afilian como posesos. Mutatis mutandi a la tecnología, me recuerda a los hundidos electroencefalogramas de los programas salsarrosados de la actual televisión (incluyendo los informativos).
Así que mejor les dejo con David Maeztu, que nos proporciona mucho aire fresco explicándonos cómo funciona un código en «El Ban Day de Meneame como alegoría del Derecho»:
Cuando se crea una comunidad uno se enfrenta a muchos desafíos para hacer que funcione, y cuando alcanza cierto nivel tiene que delegar y tiene que acertar, y lo más importante tiene que conseguir que todos acepten y respeten las reglas, y que cuando alguien las incumpla y sea castigado que ello sea razonado y aceptado por todos, no con base en el poder sino en la autoridad.
El ejercicio del poder sin autoridad, en las sociedades modernas, a largo plazo conlleva a la rebelión de los ciudadanos, por eso incluso las dictaduras necesitan de un fondo ideológico que justifique sus acciones y las haga entendibles y justificables frente a los ciudadanos.
De todo esto va el derecho, aunque no lo parezca...