El controvertido RFID sigue "ganando enemigos" a lo largo y ancho de este mundo. Ahora los enfadados son los usuarios del metro en Rheinberg (Alemania), que han descubierto que sus tarjetas llevaban escondido un chip RFID. El caso es que a la vista del tamaño que están adoptando estos dispositivos, cada vez es más sencillo esconderlo en casi cualquier parte, desde billetes de banco, a billetes de metro, en cualquier sitio cabe este asesino silencioso del anonimato y la privacidad.
Lo curioso es que, de nuevo no escarmentamos en cabeza ajena, así la Comunidad de Madrid nos dice, sin rubor, que implantará billetes RFID en un futuro cercano". Lo más preocupante es que venden como positivo semejante atentado a privacidad... y eso que la Constitución dice que eso no está bien:
Tan solo lo compra y coge su línea, que el sistema será capaz de saber que ya ha hecho uso de su billete, así como determinar en qué punto exacto de la red se encuentra en cada preciso momento, lo que según la empresa servirá para mejorar el servicio y las infraestructuras.
Menos mal que dicen, según la empresa, ya que según yo, tengo otro concepto muy distinto. Alguien dirá, bueno, el problema estaría si se vincula al usuario con el billete... pues más adelante se sigue con esta preocupante perla:
Este sistema seguro que dará que hablar pues está planeado incorporarlo también a los abonos donde figuran datos como nombre y DNI del usuario.
Supongo que esta tecnología, podrá mandar al paro a muchos dectectives privados, que se las ven y se las desean para saber el día y la hora en la que el marido o la mujer de alguien, se ve con su amante. Pero si al final el E-DNI acaba con un chip RFID como amenazan al integrarle el e-pasaporte, la cosa incluso será más simple ya que no habrá que tener un abono transporte para poder seguir el rastro a cualquier mayor de 16 años de este país. El famoso tag de alta tecnología de las películas de James Bond, ese que pone el espía a un objetivo, para poder seguirlo cómodamente, se está convirtiendo en una realidad, que acabará en nuestra cartera, por vía pública o privada en fechas más que próximas.
Claro que, como bien saben los Holandeses, esta tecnología puede acabar dando más quebraderos de cabeza que ventajas y no cabe duda, de que la picaresca y los delincuentes, sabrán sacar un gran partido de ella. Al fin y al cabo, se lo estamos poniendo muy fácil ya que el RFID se ha convertido en el "molahardware" que sirve para todo, como en el anuncio de compresas.
De hecho, es posible, a raíz de lo que ha descubierto el amigo Jonathan Westhues, que ahora sea más fácil que nunca, colarse en el Metro sin pagar... y estos pobres de la Comunidad de Madrid, piensan que es una tecnología segura... mejor que se lean los artículos de Kriptópolis. Es más, a la vista de este magnífico, económico y discreto "freidor de RFID", logremos que unos pocos usuarios no puedan entrar o salir del Metro, o que no puedan sacar dinero de su cuenta cuando intenten usar su e-dni como tarjeta de crédito. Una denegación de servicio en toda regla, para diversión de los malvados tecnológicos, que además, permanecerán más anónimos que el infeliz que está siendo atacado, que sin saberlo, va lanzando a los cuatro vientos sus datos personales.
Yo no se en lo que valoran los lectores su privacidad y su seguridad, pero de lo que estoy seguro es de que los que están tomando las decisiones de adoptar estas tecnologías tan "majas" y "avanzadas", no están teniendo en cuenta los riesgos y problemas de seguridad y privacidad que pueden acarrear a los portadores de la misma y a ellos mismos. No nos engañemos, dentro de poco, hasta los teléfonos móviles llevarán lector o "detector" de RFID y con el tiempo, las distancias de lectura se incrementarán por encima de lo deseable, por lo que los problemas crecerán a razón del cuadrado de la distancia conseguida. De hecho, hay algunos que dicen que la mejor forma de evitar robos de coches es poner detectores en la carretera y esconder un tag RFID en cada coche... no me robarán el coche, pero a mi me robarán mi privacidad... tecnología de doble uso.
En este sentido, me ha llamado la atención el método que ha utilizado un "espabilado" para saber el sitio en el que se encontraba su novia en cada momento, sin que ella lo supiera... gracias a la localización GSM... espeluznante, la seguridad del sistema y de su operativa de altas.
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