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Cuando el asunto de las patentes de software movilizó EuropaPara el seguimiento de la patentabilidad del software en la Unión Europea, recurrimos al siguiente enlace. Don Manuel Medina Ortega, diputado al Parlamento Europeo por el PSOE, escribía en la “Opinión de Tenerife” el 21/03/2005: “Los parlamentarios que pertenecemos a la Comisión jurídica, que tiene la competencia principal en el tema, estamos siendo sometidos a un intenso bombardeo de uno y otro lado”. Esto da cuenta de lo que se está jugando la sociedad y el mercado, y es una forma de que los eurodiputados se ganen el sueldo. El análisis del Sr. Medina Ortega es tan somero y escueto en su artículo, que nos obliga a plantear ciertas matizaciones. Arranca su discurso con la siguiente frase: “El ordenador ha pasado a ser un instrumento fundamental para el trabajo y un medio de acceso a la comunicación y entretenimiento en todo el mundo.” No es necesario recordarle al Sr. Medina que, el ordenador, necesita de un software para que realice tales tareas; con lo que no es una máquina simple, sino de un sistema dual de operatividad. Cuando habla de 'ordenador', el Sr. Medina, se refiere a dicha dualidad, sin distinguir la naturaleza -física o no- de sus aspectos ónticos, necesarios para realizar el análisis jurídico que va a discernir 'qué pertenece a quién'. Prosigue el eurodiputado: “Desde la generalizada utilización de internet para la comunicación, la diversión o la información, hasta los instrumentos necesarios para poner en marcha un automóvil o una lavadora, o analizar los resultados de una revisión médica, el ordenador se ha convertido en un elemento esencial de nuestras vidas.” También se olvida el Sr. Medina del dinero que se paga a las operadoras por este servicio -internet- y que, su acceso, no está disponible tan fácilmente como nos quiere hacer suponer: ordenador, 1000 euros; software propietario, alrededor de 400 euros; conexión a internet, 35 euros/mes... De los automóviles y electrodomésticos con ordenador incorporado, mejor no hablar. Quizás el sueldo de eurodiputado dé para alcanzar tales comodidades, pero la pensión de una viuda, por ejemplo, no. Lo de la “generalización” es en ciertos sectores con unos ingresos que pueden satisfacerla. Ya más dramático nos parece la afirmación del ordenador como “elemento esencial de nuestras vidas”. Pienso, no sé si acertadamente o no que, los “elementos esenciales” de nuestras vidas son el cariño, el afecto, la libertad, la democracia, la igualdad, la amistad, el desarrollo socio-emocional adecuado, la vivienda, el trabajo justo o cosas similares, con independencia de que existan ordenadores o no; pues semejantes asuntos nos acercan más a la felicidad que cualquier máquina del aquí y ahora. Continúa diciendo el mentado artículo: “En Estados Unidos, el desarrollo de las patentes de ordenador ha permitido, por un lado, fomentar la creatividad en este ámbito y, por otro, hacer de Bill Gates el hombre más rico del mundo.” Obviamente, si no ha habido otro camino, se desconoce si la creatividad se debe a las patentes o a qué variables exactamente. En cuanto a la riqueza desmesurada, también resulta evidente que causa desigualdades sociales insostenibles en el tiempo en una sociedad que aspire a ser justa y equitativa. Pero la riqueza es fuente de poder e influencia política. De ahí a la intervención -legal o no- sobre los estatutos socio-políticos (como el que nos ocupa) es un pasito muy pequeño. A Bill Gates le reciben presidentes de gobiernos y representantes políticos, mientras que al que suscribe, no le recibe ni Dios aunque se lo pida de rodillas. El Sr. Medina explicita: “Hay una directiva europea que reconoce la propiedad intelectual para los programas de ordenador.” ¡Vaya!, en Europa sí se habla de 'programas de ordenador'. Y añadiría que, en España, existe una Ley de Propiedad Intelectual que dedica su Capítulo VII a regularlos. No hay, por ende, desprotección legal del derecho de propiedad y, lo que se quiere hacer es cambiar dicha protección. La pregunta es, ¿hacia mejor? En otro momento de su artículo, el eurodiputado, afirma: “Mientras que los creadores de programas informáticos, que son pocos en Europa, a diferencia de los Estados Unidos, apoyan la propuesta de directiva, los utilizadores de la red, que son muchos, se oponen resueltamente a la misma (...)” Cabe argüir que, los pocos creadores de programas informáticos europeos, serán los que crean software propietario y, de éstos, quizás haya un gran porcentaje que dependan de empresas norteamericanas. Es decir, con la medida de patentar programas de ordenador, se favorece a los Estado Unidos y no a Europa. No se trata de ser 'pocos' o 'muchos', sino de la justicia distributiva de la directiva para los ciudadanos y profesionales europeos. Microsoft es una empresa que ha sido condenada en su propio país por prácticas monopolísticas y, la propia Comisión Europea, ha impuesto una multa de más de cuatrocientos millones de euros a tal entidad. Y es una empresa estadounidense a la que van a parar muchos euros e irán a parar muchos más si se aprueba la directiva. ¿Mandando más dinero a Estados Unidos se favorece a Europa? Yo pienso que no. © CARLOS MORENO RODRÍGUEZ Usted es libre de: Bajo las condiciones siguientes: Al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los términos de la licencia de esta obra. |